Destructores de EE.UU. retroceden en Ormuz tras advertencias iraníes

Dos versiones, un mismo pulso: el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en el punto más caliente del tablero global.

Este sábado, el Mando Central de Estados Unidos aseguró que los destructores USS Frank E. Peterson y USS Michael Murphy atravesaron Ormuz y ya operan en el Golfo Arábigo, dando inicio a una operación para despejar minas y reabrir una de las rutas energéticas más críticas del planeta. “Estamos estableciendo un nuevo corredor seguro”, afirmó el almirante Brad Cooper, anticipando el despliegue de más fuerzas, incluidos drones submarinos.

Pero pronto, la narrativa cambió drásticamente:

Fuentes de inteligencia citadas por la agencia Bloomberg sostienen que dos destructores de la clase Arleigh Burke fueron obligados a retroceder tras amenazas directas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que incluso habría desplegado un dron en dirección a los buques. Medios iraníes van más allá: aseguran que Teherán monitoreó cada movimiento y transmitió advertencias a Washington a través de canales paquistaníes, forzando la retirada.

El cruce de versiones no es menor: define quién controla, en los hechos, el paso por Ormuz.

Según Axios, los buques estadounidenses «realizaron un tránsito no coordinado —de este a oeste— antes de regresar al mar Arábigo». Teherán, en paralelo, insiste en que cualquier navegación en la zona está bajo su supervisión directa y que ya ha impuesto rutas alternativas para evitar incidentes.

Todo esto ocurre mientras delegaciones de Washington y Teherán negocian en Islamabad una frágil tregua de dos semanas, anunciada por el presidente Donald Trump, que incluía la promesa de una “apertura completa y segura” del estrecho.

La realidad, sin embargo, va en otra dirección.

Tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel, Irán ha logrado —de facto— restringir el tráfico en Ormuz, el cuello de botella por donde fluye cerca del 20 % del petróleo y gas mundial. El resultado ya se siente: mercados en tensión, precios al alza y un sistema energético global al borde de una disrupción mayor.

Más que un incidente naval, lo ocurrido este sábado revela algo más profundo: el control del estrecho de Ormuz ya no es una cuestión declarativa, sino una disputa operativa en tiempo real. Y en esa disputa, cada milla náutica cuenta como un mensaje estratégico.

NOTA DE LA REDACCIÓN: ¿ A quién creerle al Pentágono o a Bloomberg?

SANTIAGO DE CHILE, 11-4-2026

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